La planificación de una boda puede ser emocionante y, al mismo tiempo, agotadora. Entre proveedores, pruebas, presupuesto y opiniones de todos, es normal que los novios se sientan abrumados.
Pero hay tres decisiones estratégicas que reducen el estrés desde el primer momento:
- Elegir un solo estilo visual (colores + energía). Simplifica cada elección posterior.
- Delegar el día de la boda a un planner, aunque sea solo para la coordinación. Evita caos y permite disfrutar.
- Definir una agenda realista, con tiempos de descanso y margen para imprevistos.
Son ajustes simples pero liberan mucho estrés, permitiendo que los novios vivan su boda, no solo la organicen.