Muchos clientes empiezan con una frase clásica: “Quiero algo bonito… pero no sé cuánto cuesta”. La verdad es que el presupuesto de un evento depende de variables que a veces el cliente no conoce: cantidad de invitados, tipo de montaje, locación, nivel de decoración, número de proveedores y tiempos de anticipación.
Una guía honesta y clara ayuda al usuario a sentirse orientado, no perdido. Estos son los elementos que forman parte de casi cualquier presupuesto:
- Locación: el costo cambia según capacidad, accesibilidad y si requiere mobiliario extra.
- Decoración: flores, telas, iluminación, centro de mesa, elementos especiales.
- Catering: el rubro más variable según menú, cantidad y estilo del servicio.
- Música y sonido: desde un DJ sencillo hasta bandas en vivo.
- Fotografía y video: un rubro que muchos subestiman pero que define la memoria del evento.
- Montaje y personal: armado, desarmado, logística, transporte.
- Imprevistos: siempre debe haber un colchón del 10–15%.
Cuando el cliente entiende esta estructura, puede decidir con más inteligencia, ajustar prioridades y confiar más en el planner.
Ser transparente no solo educa: genera credibilidad y diferencia a cualquier empresa de eventos.